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La utilidad de un termómetro de piscina

Le thermomètre : l'instrument indispensable pour votre piscine

Thermomètre de piscine

Un termómetro de piscina no es solo un accesorio para medir la temperatura del agua, y por tanto el confort de baño deseado, antes de entrar en el agua. Es también una herramienta esencial para supervisar el buen funcionamiento del sistema de calefacción del vaso y para ajustar, en función de la temperatura, el mantenimiento y la filtración de la piscina.

Ya tenga una piscina de interior, cubierta o exterior, ya sea elevada o enterrada, un termómetro resulta necesario para preservar el confort de baño y una calidad del agua óptima.

Para medir la temperatura del agua, es necesario sumergir el termómetro en el agua. De hecho, la temperatura varía entre la superficie y las profundidades. Por lo tanto, se debe realizar una medición fiable a menos de 10 cm bajo la superficie.

La temperatura del agua, un factor crucial del confort de baño

Siempre es prudente comprobar la temperatura del agua antes de lanzarse. En una piscina, la temperatura puede fluctuar rápidamente, y es preferible valorar el confort antes de entrar. ¡Esto le permitirá, si el agua está fría, aclimatarse progresivamente o activar el sistema de calefacción antes de su baño!

  • Por debajo de 23°, el baño es posible pero debe ser breve: el cuerpo se enfría rápidamente, especialmente durante una actividad moderada. Preste atención a los niños y a las personas sensibles cuyo sistema de regulación térmica es menos eficiente: acorte el tiempo en el agua y séquese bien al salir.
  • Entre 23° y 26°, ya es más agradable. Es generalmente la temperatura del Mediterráneo, pero en una piscina, es más propicia para la natación que para un baño prolongado.
  • ¡Entre 27° y 29° es ideal! A la vez refrescante y agradable, esta temperatura permite entrar en el agua fácilmente y permanecer en ella mucho tiempo sin sentir frío.
  • Por el contrario, más allá de 30°, aunque pueda parecer placentero, se considera que es demasiado. El agua ya no refresca lo suficiente y la calidad del agua puede degradarse rápidamente.

La higiene y el mantenimiento

Un agua demasiado caliente (>30 grados) es más difícil de mantener. Los productos químicos actúan con menos eficacia, las bacterias y algas se multiplican más rápido y el agua puede cambiar rápidamente de calidad. Por ello es indispensable controlar regularmente la temperatura del agua con ayuda de un termómetro, a fin de ajustar los tratamientos en consecuencia.

El tiempo de filtración también debe ajustarse en función de la temperatura de la piscina. Cuanto más caliente esté el agua, más se debe prolongar el tiempo de filtración. En algunos casos, incluso se recomienda una filtración continua.